{"id":13613,"date":"2021-07-31T21:37:23","date_gmt":"2021-07-31T21:37:23","guid":{"rendered":"http:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/?p=13613"},"modified":"2021-07-31T23:08:54","modified_gmt":"2021-07-31T23:08:54","slug":"baigorria-busca-convertir-su-cementerio-en-un-museo-a-cielo-abierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/2021\/07\/baigorria-busca-convertir-su-cementerio-en-un-museo-a-cielo-abierto\/","title":{"rendered":"Baigorria busca convertir su cementerio en un \u00abMuseo a cielo abierto\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>Las visitas guiadas al Redentor ahora suman una puesta teatral, con actores locales, que recrean los inicios de la ciudad, de la necr\u00f3polis y de la historia prostibularia.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio sepulcral del&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lacapital.com.ar\/cementerio-a23364\">cementerio<\/a>&nbsp;se ve alterado por gritos espor\u00e1dicos. Entre panteones y nichos, alguien corre. Aparece y desaparece. Nadie entiende bien qu\u00e9 pasa. Es un hombre. Y aunque se lo ve s\u00f3lo por momentos, se lo escucha. \u201cRaquel\u201d, grita\u2026<strong>\u201d\u00a1Raquel!\u201d<\/strong>. Por los mismos pasillos, entre cruces y placas, aparece corriendo una joven. Viste medias caladas, una pollera roja desvencijada y un corset de \u00e9poca. Pide ayuda desesperada.&nbsp;<strong>\u201cMe tienen secuestrada\u201d<\/strong>, dice entre llantos. Alguien se acerca en su auxilio:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>\u00bfC\u00f3mo te llam\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong>&nbsp;<strong>Raquel<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre que la buscaba llega al lugar, se presenta como el esposo de la fugitiva. \u201cLamin geyn\u201d (vamos) le dice, y se la lleva. Algo anda mal en ese lugar. Y a los testigos de la escena, no les gusta nada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los cementerios son, como los museos y los teatros, de los pocos lugares donde el pasado y el presente pueden dialogar<\/strong>. Y esto es lo que consigue&nbsp;<strong>Granadero&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lacapital.com.ar\/baigorria-a30497\">Baigorria<\/a>&nbsp;en El Redento<\/strong>r, una de las necr\u00f3polis m\u00e1s grandes de la regi\u00f3n, a la que buscan convertir, justamente, en un&nbsp;<strong>\u201cmuseo a cielo abierto\u201d<\/strong>. Y como en los teatros, lo hace con una&nbsp;<strong>puesta en escena<\/strong>&nbsp;que recrea la historia de la ciudad, sus personajes, su pasado prostibulario y una comparaci\u00f3n no caprichosa entre el crecimiento de la ciudad y de su propio camposanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Los protagonistas de la escena primera son&nbsp;<strong><a href=\"https:\/\/www.lacapital.com.ar\/raquel-liberman-a59844.html\">Raquel Liberman<\/a><\/strong>, v\u00edctima de trata de personas que en&nbsp;<strong>1929 denunci\u00f3 a la organizaci\u00f3n delictiva Zwi Migdal<\/strong>, y su esposo y explotador,&nbsp;<strong>Jos\u00e9 Salom\u00f3n Korn<\/strong>: ambos extrapolados de&nbsp;<strong>Buenos Aires<\/strong>, donde tambi\u00e9n funcionaba la organizaci\u00f3n, tra\u00eddos al presente y protagonizados por los actores&nbsp;<strong>Luc\u00eda Peirone&nbsp;<\/strong>y&nbsp;<strong>Federico Albelo Baz\u00e1n<\/strong>. Quien va en ayuda de la joven no es actriz ni ficticia. Es&nbsp;<strong>Mariana Rossi<\/strong>, la docente baigorriense que desde hace ya m\u00e1s de un a\u00f1o viene dirigiendo las visitas guiadas al cementerio.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Apuesta local<\/h3>\n\n\n\n<p>La apuesta es un desaf\u00edo para la ciudad. El Redentor, y sobre todo el espacio reservado al cementerio Hebrero, hab\u00edan sido siempre lugares de visita de los deudos y conocidos de los difuntos. Pero la historia que encierra el amplio predio llev\u00f3 a las nuevas autoridades a&nbsp;<strong>revalorizarlo como parte del patrimonio<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las visitas, que eran s\u00f3lo espor\u00e1dicas y reservadas para contingentes especiales, se fueron abriendo. Primero fue una al \u00abcementerio de los rufianes\u00bb, o de las \u00abprostitutas polacas\u00bb, como se lo llamaba en su momento, despu\u00e9s hubo una recorrida nocturna, con todo el halo que le da la ca\u00edda del sol a un lugar tan sagrado. Y ahora, este di\u00e1logo entre el pasado y el presente, a trav\u00e9s de la teatralizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong>&nbsp;Raquel, si necesit\u00e1s algo, avis\u00e1, Y mir\u00e1, alrededor tuyo somos un mont\u00f3n de personas dispuestas a ayudarte&nbsp;<strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>le dice Rossi a la recreada Liberman. Los que est\u00e1n alrededor no son m\u00e1s que los visitantes de una recorrida por la historia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong>&nbsp;\u00bfY qu\u00e9 van a hacer? \u00bfUstedes se creen que va a estar mejor en otro lugar que en la Mueblada? \u00bfQu\u00e9 prefiere, Polonia, el hambre, la patota?&nbsp;<strong>&#8211;<\/strong>&nbsp;le responde Korn desde el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana Rossi intenta hacer su papel desde el presente. Seguramente, a principios del siglo XX la discusi\u00f3n entre ambos no hubiese sido en los mismos t\u00e9rminos. Es m\u00e1s, dif\u00edcilmente una mujer se hubiese acercado a discutir con un proxeneta el destino de una prostituta. Pero son las cosas que pasan cuando el hoy discute con el ayer. Igualmente, aclara&nbsp;<strong>los t\u00e9rminos de la ficci\u00f3n: \u201cSituaciones como esta se viv\u00edan en los burdeles de Granadero Baigorria<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste cementerio es enorme, lleno de recovecos, y ha crecido de la misma manera que lo hizo Granadero Baigorria. As\u00ed como la ciudad fue anexando un barrio y otro, en el cementerio ocurri\u00f3 lo mismo, con esta parte que es m\u00e1s vieja, y con la de enfrente, porque los de enfrente ten\u00edan escrituras, pero nadie quer\u00eda tener algo enfrente de un cementerio\u201d, cuenta Rossi.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, el cementerio de Baigorria tiene caracter\u00edsticas que lo distinguen de los otros. Adem\u00e1s de ser muy grande, ha sido testigo de la&nbsp;<strong>epidemia de c\u00f3lera que castig\u00f3 a la regi\u00f3n a fines del siglo XIX<\/strong>. Lo que era Pueblo Alberdi, anexado despu\u00e9s como un barrio de Rosario, no ten\u00eda cementerio, de modo que la necr\u00f3polis baigorriense, inaugurada por Lisandro Paganini, era lugar de reposo final de muchos habitantes de la zona. All\u00ed tambi\u00e9n se levanta el cementerio hebreo, donde descansan los restos de proxenetas y madamas de los burdeles que funcionaron en el lugar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Personajes de la historia<\/h3>\n\n\n\n<p>La visita se inicia nada menos que con la aparici\u00f3n teatralizada de\u00a0<strong>Giovani Orsetti, uno de los primero moradores y sepulturero del cementeri<\/strong>o. Lleva camisa, chaleco y boina, usa barba y sostiene un palo con tela. \u201cSoy inmigrante. Fui encomendado por nuestro benem\u00e9rito (en relaci\u00f3n a Lisandro Paganini) para darle sepultura a los muertos por la epidemia de c\u00f3lera\u201d, comienza la narraci\u00f3n. \u201cCuando empezamos, todo este lugar era campo raso, no hab\u00eda nada.\u00a0<strong>Improvis\u00e1bamos las cruces con tablas<\/strong>, y los difuntos que ven\u00edan a parar ac\u00e1 eran gente muy humilde, no ten\u00eda otro lugar. No hab\u00eda l\u00edmites en el cementerio\u201d, cuenta el actor\u00a0<strong>Ra\u00fal Valentini<\/strong>\u00a0metido en el personaje del morador hist\u00f3rico. Y dice: \u201c<strong>Estoy esperando que vengan mis hijos con el cortejo, porque tengo que sepultar otros cuerpos<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La menci\u00f3n de los hijos del sepulturero no pasa inadvertida. La gu\u00eda de la visita dice que hoy ser\u00eda impensable que los menores se hagan cargo de semejante tarea, pero en aquella \u00e9poca era mucho m\u00e1s com\u00fan que los ni\u00f1os hicieran trabajos tan ingratos. Ocurre que tambi\u00e9n, a finales del siglo XIX, Argentina no s\u00f3lo era pr\u00f3spera por sus posibilidades de trabajo, sino porque\u00a0<strong>ya hab\u00eda una ley de educaci\u00f3n que les permit\u00eda a los hijos de los inmigrantes acceder a la escuela\u00a0<\/strong>y a aprender, como ellos no hab\u00edan podido, a leer y escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>El revivido Orsetti sigue su camino y va limpiando placas en los distintos panteones. Ente ellos, el de&nbsp;<strong>Constantino Secco<\/strong>, fundador del primer almac\u00e9n de ramos generales, al que bautiz\u00f3 con el nombre de su pueblo natal,&nbsp;<strong>Casale Monferrato<\/strong>. \u201cNos reun\u00edamos en el bar La Grapa (de Jos\u00e9 Basso), \u00e9ramos un grupo de vecinos que siempre se encontraba ah\u00ed\u201d, cuenta, y los va nombrando con rapidez y familiaridad. Muy cerca reposa&nbsp;<strong>Constanzio Mattio<\/strong>, uno de los antiguos moradores que cre\u00f3 la&nbsp;<strong>primera herrer\u00eda<\/strong>. \u201cLa zafra estaba encendida d\u00eda y noche\u201d, dice el sepulturero. En cada lugar emblem\u00e1tico hay velas encendidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre otros solares, el recreado Giovani pasa por el pante\u00f3n de la&nbsp;<strong>familia Vivald<\/strong>i, el m\u00e1s alto del cementerio, que tiene una arquitectura especial y hasta una llama votiva en su interior. Alguien pregunta si no hay estatuas de m\u00e1rmol en el lugar. Rossi responde: \u201cNo,&nbsp;<strong>este es un cementerio b\u00e1sicamente obrero<\/strong>, si bien hay panteones familiares de gente que fue importante para el pueblo,&nbsp;<strong>en general las tumbas son de personas que murieron v\u00edctimas de las epidemias<\/strong>&nbsp;en Rosario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ya casi al final de su participaci\u00f3n. \u201cOrsetti\u201d se para en el pante\u00f3n de la<strong>&nbsp;familia Sala<\/strong>. Cuenta: \u201cDon Sala nos re\u00fane a todos en los d\u00edas de fiesta, hace sonar una campana para que se escuche en todo el pueblo, nos junta en su casa a los familiares, los trabajadores, los vecinos, y se arma una gran fiesta\u201d. Desde el presente, Rossi le comenta a Orsetti algo que \u00e9l, como ya est\u00e1 muerto, no sabe: que los terrenos de la familia Sala se convirtieron con los a\u00f1os en el predio tristemente conocido como&nbsp;<strong>La Calamita<\/strong>, centro clandestino de detenci\u00f3n y extermino que funcion\u00f3 en Granadero Baigorria durante la \u00faltima dictadura c\u00edvico militar.<\/p>\n\n\n\n<p>En rigor, el pante\u00f3n de Sala&nbsp;<strong>debi\u00f3 ser declarado patrimonio hist\u00f3rico de la ciudad para que no se demoliera<\/strong>, porque ya no quedaban deudos que se hicieran cargo de la estructura.<\/p>\n\n\n\n<p>Orsetti de despide porque su hijo Eduardo est\u00e1 llegando con el cortejo. Pero antes de irse, cuando le aclaran que ahora el pueblo es una ciudad llamada Granadero Baigorria, se lamenta:&nbsp;<strong>\u201cLe quedaba bien Pueblo Paganini\u201d<\/strong>. Aplausos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un raro concepto de rectitud<\/h3>\n\n\n\n<p>Raquel Liberman y su esposo nunca pisaron Pueblo Paganini. La historia llega extrapolada de Buenos Aires y se remonta a la d\u00e9cada de 1920, cuando los burdeles eran verdaderas \u201cminas de oro\u201d para los proxenetas. De ah\u00ed el t\u00e9rmino \u201cmina\u201d, para referirse a las mujeres, sobre todo j\u00f3venes. Pero la interpretaci\u00f3n recreada en Granadero Baigorria busca mostrar la&nbsp;<strong>atm\u00f3sfera del mundo prostibulario<\/strong>, que se vivi\u00f3 en esa ciudad cuando los burdeles, sobre todo los de la Zwi Mgdal, fueron corridos de Rosario y se instalaron en Paganini. Los explotadores sexuales&nbsp;<strong>tambi\u00e9n fueron apartados de la comunidad jud\u00eda<\/strong>&nbsp;por \u201cimpuros\u201d, y eso los llev\u00f3 a crear sus propias sociedades y hasta a levantar su cementerio.<\/p>\n\n\n\n<p>Raquel, que lleg\u00f3 de Polonia con un matrimonio arreglado y fue directamente a ejercer la prostituci\u00f3n, logr\u00f3 comprar su libertad y volvi\u00f3 a casarse,&nbsp;<strong>sin saber que su nuevo compa\u00f1ero era tambi\u00e9n un proxeneta que la devolvi\u00f3 al mundo de los burdeles<\/strong>. Hasta que logr\u00f3 denunciar la complicidad y la explotaci\u00f3n sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo de esto se ve en el recorrido. Llegados ya al cementerio hebreo, se vuelve a ver a Jos\u00e9 Salom\u00f3n Korn buscando una tumba. Es la de&nbsp;<strong>Le\u00f3n Ducker<\/strong>, un tratante que hasta hace pocos a\u00f1os tuvo una plaza con su nombre en Baigorria, y que en rigor no est\u00e1 enterrado en el lugar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Le\u00f3n Ducker era un hombre recto en todo sentido, un hombre bueno, por suerte las se\u00f1oras le consiguieron este lugar para que descanse en paz, \u00bfno le parece?&nbsp;<strong>\u2013<\/strong>&nbsp;dice Korn.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>No, la verdad es que no me parece, no hizo ning\u00fan bien\u201d&nbsp;<strong>\u2013<\/strong>&nbsp;le responde desde el siglo XXI la docente y gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Le\u00f3n ten\u00eda un negocio fino, las chicas estaban anotadas, con salud, Le\u00f3n no era un<strong>&nbsp;apache \u2013<\/strong>&nbsp;le increpa el cafiolo.<\/p>\n\n\n\n<p>La referencia es a una organizaci\u00f3n llamada Apache, de origen franc\u00e9s, que adem\u00e1s del proxenetismo se dedicaba a muchas otras fechor\u00edas. El rufi\u00e1n trata de poner en contraste aquella organizaci\u00f3n con el negocio prostibulario puro, que era tan delictivo y tanto o m\u00e1s cruel que los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Rossi recuerda que&nbsp;<strong>Ducker ten\u00eda grandes terrenos en lo que hoy es barrio San Fernando<\/strong>, y los vendi\u00f3 para que se instalaran en el lugar los prost\u00edbulos a mediado de la d\u00e9 cada de 1930, cuando eran desplazados de Rosario.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u201cPor ser putas\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>De pronto, se escucha una voz joven y estridente, actoral. Es Luc\u00eda Peirone, interpretando a Raquel Liberman: \u201cNos obligaron a inscribirnos en un registro de prostitutas, lo que nos conden\u00f3 a llevar&nbsp;<strong>la marca de putas para siempre<\/strong>\u201d. La actriz toma un l\u00e1piz labial y se dibuja la letra \u201cP\u201d en la frente. \u201cY por putas ten\u00edamos muchas obligaciones y prohibiciones. Nos prohib\u00edan circular en grupos, acercarnos a las casas, ventanas o balcones, saludar o provocar a quienes pasaran. Ten\u00edamos que circular siempre con esta documentaci\u00f3n\u201d, dice, y le muestra a la gente el papel donde figuraba el nombre de la meretriz, la calle y la casa que las prostitu\u00eda. \u201cAh\u00ed tambi\u00e9n estaban nuestros datos,&nbsp;<strong>nuestros nombres, que en realidad nunca coincid\u00edan con el nuestro, el verdadero<\/strong>. Tambi\u00e9n por putas est\u00e1bamos obligadas a continuos controles uterinos, con el fin de evitar la propagaci\u00f3n de enfermedades ven\u00e9reas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En una puesta en escena, la chica abre sus piernas y se enconje, en un acto de mirar sus propios genitales. \u201c<strong>El doctor viene, se agacha, firma la libreta y se va. Poco le importa si lo que tiene en frente es una menor de edad, si hay otras enfermedades en nuestro cuerpo, o secuelas producto de abortos mal realizados, porque el aborto tambi\u00e9n es parte de nuestra realidad, pero al igual que nosotras, es clandestino<\/strong>\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>El 30 de diciembre de 1929, Raquel Liberman fue a una seccional policial de Buenos Aires, donde fue atendida por el comisario Julio Alzogaray, quien le tom\u00f3 la denuncia. A partir de all\u00ed, se inici\u00f3 una investigaci\u00f3n que fue dando con los cafisos. Algunos miembros de la organizaci\u00f3n delictiva (pocos de ellos) fueron presos; otros lograron salir del pa\u00eds y reingresaron con los nombres cambiados. Se los acusaba de asociaci\u00f3n il\u00edcita, delito que era muy dif\u00edcil de comprobar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cS\u00ed, se\u00f1or juez, quiero denunciar, quiero que me devuelvan mi pasaporte y mi vida, o lo que quede de ella, S\u00ed, se\u00f1or juez, estoy segura.\u00a0<strong>Nadie muere dos veces<\/strong>, y yo no estoy dispuesta a retirar mis cargos. Quiero denunciar a la asociaci\u00f3n Zwi Migdal y a toda la red de proxenetas que opera en este pa\u00eds.\u00a0<strong>Diez a\u00f1os de mi vida por 27 d\u00edas de ellos, no fuimos lo suficientemente v\u00edctimas<\/strong>\u201d, dice el personaje. La frase \u00abnadie muere dos veces\u00bb es real, se lo dijo Liberman al comisario que inici\u00f3 una investigaci\u00f3n finalmente opacada por la complicidad de la Polic\u00eda Federal y hasta de la propia Justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>El esposo le tapa la boca con violencia y\u00a0<strong>Lorena Maducci<\/strong>, escritora baigorriense, le da el cierre a la intervenci\u00f3n con un texto propio: \u201c<strong>\u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite entre tocar las teclas del piano con intensidad apasionada o golpearlas hasta romperlo?<\/strong>\u00a0Despu\u00e9s de un a\u00f1o, lleg\u00f3 carta de la polaquita a su lacerada aldea natal. Pero su madre ya hab\u00eda muerto, abismada en el dolor y la memoria de sus \u00faltimas palabras:\u00a0<strong>\u201chasta pronto\u201d<\/strong>, que fueron pronunciada en Idish. La Polaquita subi\u00f3 al barco con las valijas bien cargadas, tal vez sospechaba que las provisiones ser\u00edan compartidas tan jer\u00e1rquicamente como los camarotes. Luego de d\u00edas, que fueron meses, la embarcaci\u00f3n atrac\u00f3 en un puerto, su primera parada, a unos 300 kil\u00f3metros de su destino final. No s\u00e9 su nombre, porque ni bien baj\u00f3 del barco conoci\u00f3 el enga\u00f1o, al ser despojada de sus documentos. El verdadero viaje hab\u00eda comenzado,\u00a0<strong>una traves\u00eda no deseada hacia el ultraje, la humillaci\u00f3n, la impiedad y sacrilegio<\/strong>. Hacia la prostituci\u00f3n. Fue quiz\u00e1 el piano arrabalero que cada vez sonaba m\u00e1s fuerte aquella noche en el hall del burdel, el que hizo que su muerte doliera apenas un poco menos\u201d. Aplausos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, Granadero Baigorria volvi\u00f3 a las visitas guiadas por el cementerio, esta vez con la apuesta que significa la recreaci\u00f3n actuada de una \u00e9poca, con lo bueno, lo cotidiano, lo triste y lo feo. La pr\u00f3xima convocatoria es para el 21 de agosto, pero ya est\u00e1n los cupos completos pr\u00e1cticamente hasta fin de a\u00f1o. En la recorrida de la que particip\u00f3 La Capital este s\u00e1bado, estaban tambi\u00e9n el secretario de Gobierno del municipio, Adri\u00e1n Playa, y a encargada de Cultura y Deportes, Eliana Trivisonno. \u201cCuando se le llev\u00f3 la propuesta al intendente Adri\u00e1n Maglia, no lo dud\u00f3 y dijo que le di\u00e9ramos para adelante. Ahora vemos el resultado\u201d, coment\u00f3 Playa.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en otras ciudades del mundo, Baigorria muestra su necr\u00f3polis a los visitantes, y quiere que el Redentor se convierta, tal cual lo dijo Rossi, en un \u201cMuseo a cielo abierto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Por Marcelo Casta\u00f1os &#8211; Diario La Capital<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las visitas guiadas al Redentor ahora suman una puesta teatral, con actores locales, que recrean los inicios [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":13614,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[48],"tags":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/229455157_2939965169579890_3240182424809823371_n.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13613"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13613"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13613\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13616,"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13613\/revisions\/13616"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13614"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13613"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13613"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enteculturalsantafesino.com.ar\/usina3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13613"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}